No existe peor contaminación que la generada en medio del mar por un gigantesco barco, pues al despedir combustible o petróleo en zonas tan naturales, destruye toda la vida que se encuentra a varios kilómetros a la redonda. Y luego de la tragedia con el Costa Concordia, la UNESCO le pidió al gobierno de Italia que prohíba el ingreso de cruceros a zonas sensibles e históricas del país como Venecia y otros puntos específicos.
El pedido de la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) al Ministerio italiano de Medio Ambiente resalta la preocupación por los accidentes de cruceros en sitios donde se encuentran las reliquias del Patrimonio Mundial de la Humanidad.
El tráfico de cruceros y demás embarcaciones por Venecia ha crecido notablemente en los últimos tiempos, y ese incremento de tráfico de embarcaciones y pasajeros podría afectar los sitios más históricos.
El naufragio del Costa Concordia es el mejor ejemplo, pues encalló frente a la Isla de Giglio, región perteneciente a un parque marino considerado como el más importante del Mediterráneo.

















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