
La Basílica de San Clemente en Roma es una basílica cristiana antigua que está dedicada al Papa Clemente. La iglesia es pequeña y ha sufrido algunas transformaciones con el correr del tiempo pues ha pasado de ser una residencia privada y lugar de plegaria clandestino de los primeros cristianos a ser en el siglo VI una basílica pública cuyo crecimiento refleja el crecimiento de la Iglesia Católica Romana.
A fines del siglo I se construyo un edificio y una mansión, separados de la calle y sobre estructuras que habían ardido con el incendio de Nerón. Parece que una comunidad cristiana solía reunirse aquí durante el siglo II y la historia los conoce con el nombre de titulus Clementis. A comienzos del siglo III el patio del edificio se convirtió en un Templo de Mitra el dios del sol persa pero años más tarde la casa se amplió ya pensando exclusivamente en la comunidad cristiana.

Con Constantino la persecución a los cristianos se terminó y entonces este lugar se convirtió en una iglesia cuyos restos todavía hoy pueden visitarse. Bajo el Papa Siricius la casa se convirtió en basílica y se le hicieron algunos cambios, ¿pero entonces qué se debe ver en la Basílica de San Clemente? Bueno, la iglesia es una de mas decoradas de Roma y la mayor parte de sus construcciones datan de comienzos del siglo XII, hay hermosos mosaicos, reliquias, un par de tumbas, la capilla de Santa Calina de Alejandría y delicados frescos.
La entrada cuesta 3€ y el metro te deja cerca, en la estación del Coliseo.
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