La gastronomía italiana es sabrosa, aromática. Se que la cocina francesa tiene muy buena fama pero a mí siempre me ha gustado más la cocina de Italia, debe ser por mis abuelos italianos y la mano mágica para seguir elaborando las recetas de antaño. Los italianos son especialistas en muchas cosas cocina adentro: en pastas, en pizzas, en helados y en bebidas, pero… en materia de panes no se quedan atrás. Y uno muy especial y característico es la focaccia.
La focaccia, hogaza en italiano, es una barra de pan plano que se condimenta con especias. Se piensa que las primeras focaccias se remontan a tiempos de los etruscos o a los griegos, pero de una forma u otra se ha vuelto un plato popular en la cocina de Liguria y en otras zonas del país. En cada una ha adoptado una particularidad pero básicamente es un pan que se elabora con harina con mucho gluten, agua, azúcar, sal, levadura y aceite, al mejor estilo de una masa de pizza. A ella se suman después hierbas, aceite de oliva, verduras, carne y queso.
Verás que la focaccia se sirve en forma de sándwich en muchos bares y restaurantes así que no creo que te vayas de Italia sin probarla, incluso sin ser consciente de ello.
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