
Al sur de Italia y en la unión de dos ríos, el Crathis y el Busento está Cosenza, un sitio muy antiguo que aún hoy se mantiene como centro cultural de la región. Como testigo de su larga historia en los alto de la colina Pancrazio se ven las ruinas de un castillo que originalmente se construyó en el siglo X. Lo construyeron los sarracenos y con el correr del tiempo sufrió varias transformaciones y sirvió a varios propósitos.
Una de las transformaciones mas importantes fue en 1239 cuando el emperador Francisco II sumó dos torres octogonales de las cuales una todavía sobrevive. Se cree que la construcción incluso fue el hogar del hijo del emperador, Enrique VII, cuyos restos además se cree permanecen en un sarcófago en la Catedral de Cosenza. Pero bien, que con el correr de los años otros personajes reales anduvieron por entre sus muros haciéndole algunos cambios hasta que en 1750 es comprado por el arzobispo Capece Galeota y convertido en seminario.

En el siglo XIX el castillo volvió a su antiguo trabajo: ser una fortaleza defensiva y hasta sirvió como prisión, pero lo que no hizo el tiempo lo hizo la naturaleza ya que debido a constantes terremotos el castillo sufrió muchos daños y finalmente dejó de utilizarse. Hoy quedan sus restos y gracias a algunos trabajos de restauración es psoible recorrerlos sin peligro de derrumbe. La entrada es gratis, así que ahí tienes otra razón para no dejar de visitarlo.
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