La primera gran polémica se inició en España cuando luego de cientos de años se intentó prohibir las famosas corridas de toros, una tradición del país europeo en la que un “torero” enfrenta a un toro bravo en un círculo cerrado hasta que lo derrota, matándolo, con puñales sobre el lomo. La noticia causó gran polémica pues se trata de un ritual que forma parte de la historia española.
Luego de ello, la ministra de Turismo de Italia, Michela Brambilla, aseguró que “si en Cataluña se han prohibido los toros, se puede aplicar la misma decisión con las carreras de caballos, como el Palio de Siena”. La declaración de la funcionaria causó un gran revuelo en todas las ciudades donde se lleva a cabo la celebración nacional.
Brambilla manifestó que no se debe aceptar la crueldad en los animales más allá de que se encuadren dentro de rituales históricos y tradicionales. “Las carreras medievales de caballos en el país afectan la imagen de Italia como país y de aquellos turistas que quieren conocer la cultura nacional”, remarcó la ministra del Gobierno de Silvio Berlusconi.
Las principales respuestas fueron muy duras contra la ministra. Desde la alcaldía de Siena acusaron a Brambilla de “desconocer la historia de Italia” y pidió que “se informe sobre las verdaderas tradiciones turísticas y culturales del país que representa.
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¿Y donde está la crueldad del Palio de Siena?