Uno de los grandes inventos de la gastronomía es la posibilidad de degustar varios productos al mismo tiempo, y reunirlos según el gusto o la idea de cada uno. Es por ello que uno de los clásicos productos que ofrece la gastronomía moderna es la “Picada”, la posibilidad de comer de todo en una sola comida.
Y una de las picadas más sabrosas del mundo es la italiana, esa en que descubriremos una gran cantidad de ingredientes regionales y autóctonos. Aquí, los sabores italianos.
En primer lugar, las harinas nos ofrecen un pan crocante que, humedecido en aceite de oliva y tostado a fuego lento, se transformará en un sencillo manjar que además podrá ser utilizado para untarle quesos varios. Luego del pan –con el exquisito aceite de oliva italiano- podremos seleccionar dos o tres quesos para cortarlos en finas rodajas. Luego, agregaremos aceitunas que, en las distintas regiones del país, se producen los mejores olivares de exportación.
Entre las hierbas, la albahaca será la elegida para saborizar los distintos panes con quesos untables. Lo ideal, en las picadas, es degustar pequeñas porciones de muchos alimentos, sabores o ingredientes. Quesos, aceitunas, panes con aceite de oliva, jamones y demás manjares italianos conforman una excelente opción.
Sin embargo, toda picada no puede finalizarse con el mejor de los productos bebibles italianos: el vino. A mi elección, primero un vino blanco, dulce –o extra dulce- bien freso y luego un tinto de varietal Cabernet.
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